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(estaba aguantando el equilibrio para la foto... :P)
De las tres, nosotros tuvimos el privilegio de visitar la mayor de las islas, la cual cuenta con una población de aproximadamente 900 habitantes. La lengua hablada es el Irlandés y la mayoría de ellos no hablan inglés. Antiguamente el pueblo de Aran vivía de la pesca, pero poco a poco se ha ido perdiendo y ahora aquellos que antes eran pescadores se dedican a pasear a las personas por toda la isla en coches de caballo o pequeños autobuses.
En principio te haces la pregunta de...vale, todo verde, ¿ qué hay aquí de especial? pues, si subes hasta la parte más alta de la isla, encontramos los famosos Cliff que tan especiales son en Irlanda. Cliff => Acantilados. Los acantilados de Aran alcanza una altura de casi doscientos metros. El clima es duro, estamos en el Atlántico y el fuerte viento se hace notar ( sobre todo cuando estás arriba...) las islas solo se pueden visitar de Mayo a Septiembre, pues es la única época del año que el Ferry hace sus viajes Galway - Aran.
Para ver los acantilados solo hay una norma, NO CAER AL VACIO! Para ello hay que pelear un poco con el viento, que pega fuerte, así que la mejor manera de apreciar estos es tumbarse al filo del precipicio....y sentirlo.
El día que fui a las Aran lo hice un poco por obligación, no podía quedarme en casa metida con la gran pena que sentía. Tampoco quería estar en la calle amargándoles la existencia a los demás pues no me sentía bien de ninguna manera posible. Es difícil estar lejos cuando todos los tuyos están lejos pasándolo mal. La mayor de mis penas, además de la pérdida, era la de no poder consolar a los míos, no poder decirles que los quiero mucho y que son la mejor familia que se pueda tener. El día en las Aran fue un tanto tranquilizador. Aunque os suene extraño tumbarte al filo de esos precipicios y mirar al horizonte te hace calmarte, es el sonido del mar... o quizás el del viento chocando con la piedra... pero a mi me sirvió de mucho. Está claro que no hubo un momento en el día en el que no pensara en mi abuela, y todo dentro de mi estaba gris, como el día, pero se que ella desde donde esté hubiera querido que yo ese día no me quedara en mi casa , y ahora también estoy convencida que desde donde está me cuida y me ayuda a ser fuerte para estar lejos de los míos y saber llevarlo.
Todavía a día de hoy me emociono y no puedo creérmelo, es como si no fuera consciente por eso de estar tan lejos de la realidad.Gracias a Dios tengo unos AMIGOS Y UNA FAMILIA que no me los merezco. Todos, ya sea lejos o cerca han aportado su granito de arroz para que hasta en los peores momentos intentara sonreir, para empezar mis compañeros Alv con sus pamplinas, Cesar con sus cantes gitanos y Tupa con sus mimos, Lalo dandome abrazos todo el día, intentando que no pensara y así no ponerme triste. La gente que desde lejos se ha preocupado por saber como estaba, GRACIAS. Mis gordas, Javi, que sois los mejores amigos que pueda tener nadie! y me lo demostráis en los mejores y peores momentos de mi vida. ¿Y a mi familia que le voy a decir que no sepan ya? Pues que estos son los 4 días más interminables de la historia, y que solamente sueño con darles un abrazo a todos y estar con ellos unos días...
Sin más me despido, hoy dormiré tranquila porque me he desahogado pero nunca tendré palabras para agradeceros a todos, y sobre todo a mi abuela que tantas cosas me ha enseñado.
Missing you always, forgetting you, never...









